Protocolo de buenas prácticas para reducir el impacto del fondeo sobre el fondo marino.
El Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca, se han comprometido a redactar un protocolo de buenas prácticas en la instalación y gestión de los campos de boyas que permita compatibilizar los usos náutico-recreativos con la protección del hábitat marino.
El compromiso lo adquirieron durante la jornada “Fondeo ecológico: un instrumento efectivo para la protección de los hábitats de interés pesquero” que tuvo lugar hace unos días en Barcelona.
La Dirección general de Pesca y Asuntos Marítimos comunicó a los asistentes que está realizando una integración de las cartografías de fanerógamas marinas realizadas por diferentes administraciones para poder publicar una cartografía completa. Esta cartografía es imprescindible para la planificación sostenible de las diferentes actividades en el medio marino.
Las fanerógamas marinas
Las fanerógamas marinas, conocidas en Cataluña como “alguers”, “altines”, “herbazales” o “bruts”, son plantas superiores que estructuran ecosistemas complejos y tienen un papel imprescindible en los ciclos biológicos marinos. Son utilizadas como lugar de posta, alevinage y reproducción de muchas especies pesqueras (sepias, muelles, escorpenas, doradas, entre otros). Además, constituyen un aliado clave para la estabilización del litoral, son un buen bioindicador de la contaminación marina, y de forma análoga a los bosques terrestres, contribuyen a atenuar el cambio climático.
El conocimiento adquirido por la Dirección general de Pesca y Asuntos Marítimos durante estos años ha permitido detectar las principales causas de regresión de estos hábitats que en muchos casos son la suma de varios impactos: instalación de campos de fondeo y anclaje de embarcaciones, actividades prohibidas de pesca sobre estos fondos, eutrofización de las aguas –es decir, pérdida de transparencia del agua por un exceso de materia orgánica causada por vertidos o accidentes. También, el mal funcionamiento de sistemas de saneamiento, contaminación de las aguas por vertidos de hidrocarburos y pesticidas, la mala planificación y ejecución de la construcción de obras de infraestructuras como puertos, espigones o emisarios submarinos, o los dragados de fondos marinos para la regeneración de playas o habilitación de canales de navegación, o la introducción de especies invasoras.
El incremento del turismo en general, y de los deportes náuticos en particular, en la costa mediterránea, hace que algunas comunidades marinas se puedan ver afectadas de forma irreversible. Hay que considerar que las zonas más atractivas son las calas resguardadas de aguas claras donde a menudo se encuentran fanerógamas marinas. El daño producido por el efecto del ancla y la cadena puede llegar a destruir entre 16 a 34 fajos de Posidonia oceánica en una maniobra completa de una sola embarcación. La instalación controlada y adecuada de campos de boyas de fondeig es una buena herramienta de reducción del impacto del anclaje, que permitiría conservar nuestras praderies. Así mismo, una mala planificación o instalación de campos de boyas de fondeig puede generar un impacto a veces superior al del anclaje libre.
Fuente ADIN.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|


Protocolo de buenas prácticas para reducir el impacto del fondeo sobre el fondo marino




