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¿Qué riesgos están excluidos de mi seguro para embarcaciones de recreo?

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Riesgos que no cubren los seguros para embarcaciones de recreo

El placer y el riesgo inherente a la hora de soltar los cabos en puerto son dos puntos a tener en cuenta cuando salimos a la mar. El experto navegante siempre advierte que no debemos infravalorar la naturaleza, lo que se traduce  en no asumir riesgos innecesarios. Seamos conscientes de que un seguro para embarcaciones de recreo no cubre cualquier tipo de siniestro.  En la mayor parte de los casos, podemos recurrir a las Condiciones Generales y Condiciones Particulares para ver qué riesgos se encuentran cubiertos por nuestro seguro náutico. Por lógica, siempre a modo orientativo, si no dice lo contrario la compañía, aquellos riesgos no especificados en las Condiciones Particulares o diferentes a los estrictamente definidos en las Condiciones Generales se encontrarán excluidos.

Las coberturas de nuestro seguro náutico siempre son un punto de apoyo al que agarrarse tras un incidente cuando hacemos gala de sentido común y una serie de actitudes responsables para nuestra seguridad, la de terceros y el entorno mientras navegamos. Por eso, un seguro para embarcaciones de recreo excluye daños materiales, desembolsos o gastos originados que se deriven del gobierno de una embarcación sin título náutico o con titulación caducada o bajo los efectos del alcohol, drogas, tóxicos, etcétera. Todo esto supone una serie de riesgos inherentes que ningún seguro para embarcaciones de recreo está dispuesto a asumir por razones obvias.

Sin embargo, existen otra serie de riesgos excluidos en un seguro náutico, recordad que, esta entrada, tiene como única intención dar una información general, sin ningún valor vinculante, de las cláusulas aquí comentadas. Pero, en general los riesgos excluidos más habituales son: el alquiler de una embarcación a un tercero, con o sin tripulación, sin comunicarlo a la compañía, navegar fuera del ámbito de navegación permitido en las Condiciones Generales o Particulares y no disponer de  la documentación oficial exigida en regla.

Otras cláusulas menos habituales pero excluidas de las pólizas de seguro náutico suelen ser daño, desembolso o gasto originado por cuarentena, guerra, alteraciones políticas o sociales (huelga, terrorismo, etc.), radiación, participación en carreras, apuestas o competiciones de cualquier género e incluso participación en regatas sin comunicado previo a la compañía, ya que supone unos riesgos añadidos no contemplados que pueden no ser aceptados o ser resueltos mediante una sobreprima de su seguro náutico.

Por último, debemos asegurarnos de amarrar o anclar con las debidas precauciones la embarcación para no tener tampoco ningún problema si queda a la deriva por rotura de amarres a causa de ello o no hallarse suficientemente resguardada mientras costeamos. Tampoco debemos dejar dinero u otros objetos de valor, ni tan siquiera aquellos destinados a la venta, porque un seguro para embarcaciones de recreo no cubre esta clase de hurtos o robos. Para todas aquellas condiciones específicas excluidas recomendamos PRECAUCIÓN y PREVENCIÓN. Si sabemos que nuestro seguro náutico no asume el robo de una moto acuática, debemos tomar las debidas precauciones, ¿no?

Consejos básicos de seguridad náutica para embarcaciones de recreo

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El tamaño de las embarcaciones de recreo y el hecho de ser tripuladas por navegantes no profesionales, obligan a mantener un control y un especial cuidado de aquellas embarcaciones dedicadas a la náutica de recreo frente a otras posibles flotas civiles como la mercante y la pesquera. Por esta razón, es oportuno tener muy presentes una serie de recomendaciones básicas antes de zarpar y durante la navegación en nuestras embarcaciones de recreo.

Antes de lanzarse a la mar en nuestras embarcaciones de recreo:

  • Informarse de las previsiones meteorológicas mediante la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), las Estaciones Radiocosteras o los boletines permanentes de Salvamento Marítimo.
  • Comprobar la ‘check list’ o lista de comprobación de nuestra embarcación de recreo, poniendo especial interés en el nivel de carburante, motor, sistema eléctrico, equipo de navegación y aparejos y sistemas de seguridad a bordo. Según Salvamento Marítimo, el 50% de las emergencias relacionadas con las embarcaciones de recreo están motivadas por fallos estructurales o mecánicos.
  • Deje información en tierra de su plan de navegación y de las características de su embarcación.
  • Las embarcaciones de recreo requieren de un seguro de Responsabilidad civil frente a posibles pérdidas o emergencias (remolque o remoción de embarcaciones de recreo, por ejemplo).
  • Instruya a la tripulación acerca de los sistemas básicos de seguridad y supervivencia de su embarcación náutica: balsas, chalecos, trajes de supervivencia y aquellos elementos susceptibles de ser equipados en embarcaciones de recreo para tales fines.
  • Lleve a bordo la documentación de su embarcación y su titulación náutica.

Durante la navegación:

  • Mantenga una vigilancia constante de su embarcación de recreo, el estado de la mar y respete las Normas del Reglamento Internacional.
  • Con niños a bordo extreme precauciones: deben llevar obligatoriamente chaleco salvavidas y arnés de seguridad en cubierta. En embarcaciones de recreo son mucho más susceptibles de sufrir golpes, pinzamientos o quemaduras que un tripulante adulto.
  • Permanezca atento a las condiciones meteorológicas, si prevé empeoramiento o se produce de forma inesperada, no asuma riesgos innecesarios y regrese a puerto.
  • Recuerde que las embarcaciones de recreo deben llevar tantos chalecos como tripulantes.
  • En caso de mal tiempo, debemos amarrar cualquier elemento que pueda desplazarse a través de la embarcación. No olvide repartir a los tripulantes entre el puente y la cabina, quedando en el puente de la embarcación los mínimos indispensables.
  • Mantenga escucha permanente en el canal 16 del VHF.

Posibles emergencias marítimas:

  • Cualquier embarcación de recreo en grave o inminente situación de peligro debe ser consciente de cómo transmitir la señal de socorro. Recuerde cuatro sencillos pasos: sintonice el Canal 16 de VHF (o la frecuencia 2.182 kHz de onda media) y diga MEDÉ…MEDÉ…MEDÉ… (mayday…mayday…mayday…), el nombre de la embarcación, las coordenadas de su posición y la causa de la llamada.
  • Si avista o recibe señales de otra embarcación de recreo o profesional en peligro debe acudir rápidamente en su auxilio siempre que no ponga en peligro su propia seguridad. Además, las embarcaciones de recreo deben ponerse en contacto con Salvamento Marítimo o la Estación Radiocostera y contactar con otros buques que se encuentren en las proximidades. Si su embarcación de recreo no dispone de medios de comunicación debe advertir a otras embarcaciones cercanas mediante señales de socorro. Si no puede prestar ayuda, diríjase al puerto más cercano para informar de la situación.
  • El caso de ‘hombre al agua’ es una de las situaciones más delicadas a bordo de embarcaciones de recreo. Debemos mantener la sangre fría. La negligencia a bordo de embarcaciones de recreo resulta, unida a la poca prevención y los nervios del navegante no profesional, una mezcla explosiva que puede causar situaciones de grave peligro. Si un tripulante cae de la embarcación, deténgase inmediatamente, lance boyas, chalecos y objetos flotantes y ordene a otro tripulante que no pierda ni un segundo de vista al náufrago. Anoté, además, tiempo y posición y maniobre para recogerle con cuidado de no causarle daño con la hélice o el casco.
  • Por último, recordemos que la pérdida de calor en el agua es 30 veces más rápida que en tierra. Si naufraga, intente mantenerse en lo posible a bordo de la embarcación; si no puede mantenerse fuera del agua, adopte la postura fetal, no nade y mantenga la tranquilidad. Si son un grupo, agrúpense con las piernas entrelazadas. Tras el rescate, sustituya la ropa mojada y entre en calor de forma gradual, nunca tome bebidas alcohólicas, calientes o estimulantes. Consiga asistencia médica inmediata.

La náutica deportiva es una actividad recreativa donde debemos asumir que existe la necesidad de mantener unos controles de seguridad para su práctica. La seguridad a bordo de las embarcaciones de recreo es primordial para evitar incidencias y sufragar daños mayores llegado el caso.

 

Consejos frente al abandono necesario de embarcaciones de recreo

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Cada cierto tiempo, el Ministerio de Fomento y la Dirección General de la Marina Mercante nos obsequian con algunos manuales sobre seguridad en actividades náuticas y consejos prácticos para embarcaciones de recreo. La seguridad de la vida humana en la mar es un tema que debemos tener integrado para no cometer, en los momentos críticos, errores que puedan suponer un riesgo para nuestra integridad, la de nuestros acompañantes e, incluso, nuestras embarcaciones de recreo.

Existe una regla de oro que debe ser memorizada en lo que a seguridad se refiere, puesto que, en momentos críticos, tanto en embarcaciones profesionales como de recreo, todos somos susceptibles de cometer un error por falta de juicio o nerviosismo. La REGLA DE ORO dice así:

SOLAMENTE SE ABANDONARÁ LA EMBARCACIÓN CUANDO ÉSTA OFREZCA MENOS GARANTÍAS DE PROTECCIÓN QUE CUALQUIER OTRO MEDIO DE SUPERVIVENCIA, Y NUNCA, SI ELLO ES POSIBLE, SIN HABER EMITIDO MENSAJE DE SOCORRO Y ADOPTADO LAS MEDIDAS BÁSICAS PREPARATORIAS DEL ABANDONO.

Al preparar a la tripulación para el abandono de la embarcación también debemos tomar las debidas precauciones en lo que al barco se refiere. Mantener la calma en embarcaciones de recreo resulta todavía más importante que en buques profesionales, debido a que la inexperiencia es mal aliado de los nervios, como decíamos,  y quizá el manejo del barco, todavía, no es el más óptimo en circunstancias adversas.

La Guía práctica para la náutica de recreo recomienda los siguientes pasos a seguir durante el abandono de embarcaciones de recreo:

  1. Emisión del mensaje de socorro según el procedimiento radiotelefónico. ACTIVACIÓN DE LA RADIOBALIZA.
  2. Detener el barco.
  3. Cuando vaya a ser evacuado, alistar balsas, aros, chalecos y todo el material a evacuar, INCLUYENDO LA RADIOBALIZA.
  4. Abrigarse bien y colocarse calzado ligero antes de abandonar la embarcación.
  5. Ajustarse el chaleco; si hay que saltar al agua, hacerlo de pie, sujetado al chaleco y tapándose nariz y boca. RECORDAR que no se debe abandonar una embarcación con el chaleco a más de cinco metros de altura.
  6. Si es posible, embarcar directamente en la balsa antes de cortar la retenida que nos sujeta a la embarcación.
  7. Distribuir pastillas contra el mareo, achicar y secar el interior de la balsa, organizar turnos de guardia, repartir los pesos y largar el ancla flotante.

Durante el abandono de embarcaciones de recreo pueden darse una serie de contratiempos. Por ejemplo, es posible que alguno de los tripulantes quede a la deriva. En tal caso, debemos recoger el ancla flotante y remar hacia él o arrojarle un cabo rematado por una boya. También puede haber quedado alejado de la embarcación provisional, con lo que deberemos enviar a alguien en su busca a nado. Esta persona deberá quedar amarrada a la balsa por un cabo y nadar a sotavento de la balsa, siempre que fuera posible, equipado con un traje de neopreno o supervivencia.

Recordad siempre que es tan importante un buen seguro para vuestras embarcaciones de recreo como tomar las debidas precauciones de seguridad en la mar. Más información en www.salvamentomaritimo.es

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